Te estarás preguntando que sigue después de esta frase y por que he puesto estos tres puntos suspensivos más adelante. Te explico. Hace unos quince años debido a problemas de salud y gracias a algún milagroso recurso interno que despertó en mí el deseo de recuperarme y de saber que era lo que realmente me ocurría, decidí buscar diferentes alternativas de medicina para lograr mi objetivo. Luego de intensas búsquedas y de algunos encuentros fallidos, entendiendo que la medicina debe ser una labor holística en pro de la prevención, recuperación y preservación de la salud que percibe y estudia al ser humano desde la perspectiva alma, mente y cuerpo, opté por la vertiente que mejor se acoplaba a mi, a mi esencia y a lo que mi organismo trataba de decir. Para ese entonces el médico que visité, y que sigue siendo mi Dr. hoy en día, me dijo que debía mejorar mis hábitos alimentarios. De alguna manera esta indicación redirigía mi manera de comprender mi estilo de vida. Seguí algunas de las recomendaciones y encontré que los parámetros eran mucho más amplios, le tomé el pulso a mi salud, leí, investigué y aún hoy sigo trabajando en ello de manera apasionada, llena de energía y recuperada de las molestias que entonces me afligían.

Tu cuerpo se mueve desde la ingestión, hasta el desdoblamiento o asimilación de nutrientes y la limpieza o eliminación de todo, y todo es todo, eso incluye lo que comes, lo que lees, lo que piensas, lo que escuchas, lo que dices, lo que sientes… todo. A nivel estrictamente físico cuando tu cuerpo ya sea a través de pulmones, piel, riñones, hígado o sistema digestivo, debe hacer un gran esfuerzo para asimilar lo que ingieres y luego desechar lo que no necesitas, creas un desbalance que a la postre termina por intoxicarte y minar tu salud. Si lo miras sólo con un poco de sentido común y si te decides por un estilo de vida en el que se incluya más comida real, es decir, menos alimentos híper procesados, más verde y mucho color, más calma y buenos momentos para respirar, puedes confiar en que todo cambiará. Para tu mente y tu espíritu la regla es la misma y al igual que con el cuerpo es un trabajo continuo en el que la premisa es la conciencia.

Cuando te decides por un estilo de vida así, comprendes lo que significa el alimento real para el cuerpo, el alma y la mente, te decides por ser un buscador de nuevos paradigmas y estas abierto a recibir las cosas buenas que hay para ti. Esos son los tres puntos suspensivos que se abren y que en adelante no dejarán de sorprenderte.

Me encantaría que luego de leer este avance comiences a preguntarte cómo sería tu vida si decides reconquistar tu destino y tu mundo desde una mirada como la que aquí te planteo.

Nos encontramos en este espacio la semana que viene. #RegresaAlOrigen #ElPerfectoBalance #AmolaVida

TIPS PARA ESA SEMANA

  1. Aumenta la ingesta de alimentos crudos. Tanto frutas como verduras. Prefiere las cultivadas cerca del lugar en el que vives y amplía tu gama de opciones dándole una oportunidad a la variedad, la frescura y el color en tu plato.
  2. Aléjate cuanto puedas de los alimentos híper procesados. Son productos sin energía real, que aportan mínimos nutrientes y cuya elaboración requiere de ingredientes  compuestos de laboratorio como colorantes, conservantes, emulsificantes, potencializadores de sabor, entre otros, que tu cuerpo no reconoce, no asimila y que terminan por intoxicarte y enfermarte.  

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